El collar es probablemente el accesorio que más tiempo pasa puesto en tu perro, así que merece la pena elegirlo bien. Un collar demasiado apretado molesta y puede rozar la piel; uno demasiado flojo se escapa en cuanto el perro tira o se asusta. En esta guía repasamos qué tipos existen, cómo medir correctamente y en qué fijarte antes de comprar.
Los tipos de collar más habituales
Collar plano de nailon o poliéster. Es el más común y el más práctico para el día a día. Es ligero, se lava con facilidad y existe en muchos colores y anchuras. Suele incluir una hebilla de clic o una de ajuste metálica. Es una buena opción para perros que no tiran de la correa.
Collar de cuero. Es más resistente y envejece bien, pero necesita algo más de cuidado: no conviene mojarlo con frecuencia y hay que hidratarlo de vez en cuando. Funciona muy bien en perros de pelo corto, donde un material más rígido no se enreda.
Collar acolchado. Lleva un refuerzo interior de neopreno o tela suave. Resulta cómodo en razas de pelo fino o en perros con la piel sensible, porque reduce el roce en el cuello.
Collar reflectante o con luz. Pensado para paseos al amanecer o al anochecer. Si sales a pasear cuando hay poca luz, es un complemento de seguridad muy recomendable.
Collar con chapa de identificación. Más que un tipo, es un detalle imprescindible: una chapa con tu teléfono puede ahorrarte un disgusto si el perro se pierde. Recuerda que en España el microchip es obligatorio, pero la chapa permite que cualquier persona te localice al instante.
Cómo medir el cuello de tu perro
Usa una cinta métrica flexible, como las de costura, y rodea el cuello en la zona donde apoyará el collar, normalmente por la parte media, no pegado a la cabeza. Si no tienes cinta, sirve un cordón que luego mides con una regla.
Después aplica la regla de los dos dedos: con el collar puesto, deberías poder introducir dos dedos entre el collar y el cuello sin forzar. Si cabe más, queda grande; si apenas entra un dedo, queda justo. En cachorros hay que revisarlo cada pocas semanas porque crecen muy rápido, y en perros que ganan o pierden peso conviene volver a medir.
Qué debes revisar antes de comprar
- Anchura: los perros pequeños necesitan collares estrechos para no cargar peso innecesario; los grandes agradecen una banda más ancha que reparta mejor la presión.
- Cierre: comprueba que la hebilla sea firme y que el anillo para la correa esté bien cosido o soldado. Es la pieza que más soporta.
- Ajuste: un buen collar tiene un rango amplio de regulación para poder adaptarlo según crece o cambia el pelo en cada estación.
- Material: si tu perro se baña a menudo, el nailon o el poliéster secan rápido y no se estropean.
- Costuras y bordes: pasa el dedo por el interior; no debe haber bordes duros que rocen.
Collar o arnés: ¿cuál conviene?
No son excluyentes. El collar es ideal para llevar la identificación y para perros que caminan tranquilos a tu lado. Si tu perro tira mucho, tiene el cuello delicado o es de una raza con vías respiratorias sensibles, como los braquicéfalos, suele ser más cómodo pasear con arnés y dejar el collar solo como soporte de la chapa. Si dudas, consulta con tu veterinario o con un adiestrador.
Errores frecuentes
El primero es dejar el mismo collar durante años sin revisarlo: el material se desgasta y el cierre pierde fuerza. El segundo, elegir solo por el diseño sin medir. Y el tercero, olvidar quitárselo ocasionalmente para revisar la piel del cuello, sobre todo en perros de pelo largo, donde puede esconderse alguna irritación.
En resumen
Mide con calma, elige un material adecuado a la vida de tu perro y revisa el ajuste con la regla de los dos dedos. Con un collar cómodo y seguro, cada paseo será más tranquilo para los dos. Si tu perro tiene alguna particularidad de salud, pide consejo a tu veterinario antes de decidir.